Tomaría yo de ti.

No me des tus ojos, son tuyos, te acompañarán por siempre.
Regálame tu mirada, una que sea cómplice de mis anhelos,
una que se quede conmigo y me acompañe.

No me des tu boca, es tuya, te acompañará por siempre.
Regálame el susurro de mi nombre, suavemente como el paso de la seda.

No me des tus manos, son tuyas, te acompañarán por siempre.
Tócame lentamente, hasta que se funda en mi piel cada una de tus huellas, como se ha fundido en mi mente tu delicada imagen.